DOS DIMENSIONES DE LA FUNCION GUBERNAMENTAL ; y EL IRRESPETO A LAS LEYES.
Ing. Leonel Rodríguez Ureña leonelru1934@hotmail.com
En los países como Francia, Bélgica, Alemania, Holanda, China, La India , Italia, etc., etc., con Presidente y un Primer Ministro, dos dimensiones de la faena política; al primero le corresponde lo referente al Destino, las estructuras y sus cambios; al segundo el Gobierno, el quehacer cotidiano, el día a día. No obstante el Presidente Estadista, consciente de la función que la nación le ha encomendado debe bajar del Destino al Gobierno y viceversa. Charles D’ Gaulle afirmaba: Pompidou es el gobierno, yo soy el destino de la nación.
En los países de regímenes presidencialista donde las dos funciones es una misma, Estadista es, el que teniendo a su cargo como Ejecutivo la administración del gobierno, el manejo coyuntural del día a día, contempla como un filósofo el destino de largo plazo, que bien deberá garantizarlo a su pueblo, jalonando con acciones justas hacia el bienestar de las futuras generaciones; no actuando por consiguiente teniendo como norte vectorizado, proporcionar de modo preponderante prebendas y sinecuras a sus acólitos, sin importar el dolor ajeno.
El irrespeto a Las Leyes; que muchas y muy buenas hemos tenido, (no decimos que otras complementarias reglamentadas, no hagan falta) pero no se cumplen comenzando por los gobiernos de todas las épocas, que no han ejemplarizado. “Si el poder no se respeta a si mismo, se cae en un callado desgobierno. La afirmación rebosa claridad. No precisa prueba. El ciudadano, cualquiera que sean sus opiniones, respeta al Estado cuando se le impone con fulgor de evidencias que los gobernantes son los primeros en respetarlos”.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha considerado que El Desarrollo Humano Sostenible no puede lograrse “sin un gobierno fuerte, eficaz, y la participación de la comunidad”.
George Washington patriota de la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, su primer presidente, prudente, sensato, respetuoso casi religioso de la ley apuntó: “ El gobierno no es una razón; tampoco es elocuencia; es fuerza. Opera como el fuego; es un sirviente peligroso y un amo temible; en ningún momento se debe permitir que manos irresponsables lo controlen”.
Juan Pablo Duarte, el fundador de La República , nos legó “El gobierno debe mostrarse justo y enérgico.… O no tendremos Patria y por consiguiente Libertad ni Independencia Nacional.”
Juan de Mariana, teólogo, autor en treinta libros de la historia de España, el mas respetado junto a Baltazar Gracian de los escritores de La Compañía de Jesús, en el libro “La Educación del Rey” admitió como cierto que “sólo las naturalezas fuertes se redimen de los perjuicios que la adulación le causa en el orden moral al carácter y a la vida de los pueblos”. ¡El Pueblo! “Muchas veces el pueblo no es mas que esto, una pequeña cabeza de interesados y una gran cola de estúpidos” nos dejó nuestro Santo Varón Mons. Feliz Pepen en su libro del genero de la sabiduría: “Riquezas del Espíritu”.
Los ajustes cíclicos que dados los desaciertos, a la economía se le hacen, concluyendo en resultados negativos de mas y nuevas deudas, de privaciones sociales, que incrementan la baja del poder adquisitivo de la moneda, y en fin merma la calidad de vida de las grandes mayorías, tienen que ser descontinuados por ser acumuladores empeorantes de mayor pobreza cada vez.
Para verdaderamente iniciar un mejor futuro socioeconómico para los hijos de la nación,
hay que comenzar disciplinando al gobierno administrador en turno, el que en cada
ocasión no respeta sus propias leyes. Para qué? Para que el Presupuesto y Ley de
Gasto Publico sea equilibrado, no deficitario. Para cortarle la tentación de emitir dinero
inorgánico, procurar nuevos préstamos y/o mas cargas impositivas que laceran a los
mas necesitados .
No es fuerte pues, ni eficaz, gobierno que no respeta sus propias leyes. Corresponde
a la comunidad participar exigiendo el uso racional de los escasos recursos del pueblo.
Todos saben por donde comenzar. Reclamemos con firmeza, no es permisible malograr
el futuro preciado de los hijos de la nación, nuestros descendientes.
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