CUIDADO CON LA PREMURA DE TERMINACIÓN DE LAS OBRAS
PUBLICAS.
En
los casos sobre todo de retrasos justificados, como condiciones atmosféricas,
agotamiento de materiales, etc., etc., el gobierno no debe preocuparse tanto
porque no se hayan acabado, pues habiendo cumplido con su deber de proporcionar
su necesidad constructiva, el que no esté a tiempo no es su culpa; la
finalización de la obra cabe y debe postergarse, pues las circunstancias de
ejecuciones a vapor la perjudican. Y si la culpa es del contratista aplicar las
sanciones correspondientes.
Otra
de las razones de apresurar obras tiene su origen durante el período final de los gobiernos, para
aprovechar copar ejecuciones por realizar; arrasan, agenciándose los montos de
las mismas, con asignaciones vigentes y/o transferencias, acaparando ejecutarlas
ellos, aun estando en trámite los recursos que estiman les repondrán.
En
ocasiones hasta cheques por adelantado se emiten cubriendo costos de obras no
realizadas.
La práctica
de apurar desenfrenadamente obras a como dé lugar, no son convenientes, son
perjudiciales, y muchas se construyen sin supervisión que se traduce en mal comportamiento de las mismas.
En
la administración pasada se ejecutaron en la ciudad de Santo Domingo trabajos
de colocación de tuberías de acueducto con el encamado de la capa de asiento de
arena incompleta (seguro que fue pagada la totalidad presupuestada) y sin
realizarse correctamente la compactación del soporte lateral ni la del relleno posterior
encima del ducto de conducción, que absorben cierta cantidad de carga y son
fundamentales en su comportamiento.
Se
pueden destapar y si no es así, procede la cancelación de mi exequatur para
ejercer mi profesión.
Las
vimos, y existen tramos donde vecinos comerciantes restituyeron en concreto
hundimientos en el orden de unas 4 pulgadas. Comportamientos del asiento del relleno
que deberían ser cubiertos por los ejecutores y/o los bien pagados supervisores
cuando existan.
Lo
mismo sucede con las obras viales ejecutadas a la carrera; a veces no se sacan
las excavaciones adicionales que deben realizarse de terrenos inestables; en
otras la afluencia de aguas que no hubo tiempo para ser observadas producen
inestabilidad en la subrasante, dañando a su vez el pavimento cuya causa
principal de falla es la deformación plástica del terreno sobre el cual se
funda.
Así
ocurrió una vez en la Autopista Duarte, advertencia que hicimos a tiempo; no
hicieron caso; el pavimento de concreto se deterioró; lo partieron; le
colocaron una gruesa capa de hormigón asfaltico encima
y
nada solucionado; el concreto emergió y hubo que sacarlo todo: asfalto,
pavimento y el material de la subrasante sustentadora.
Si
el gobierno ha cumplido, trillando hacia satisfacer necesidades mandatarias, no
debe preocuparse en demasía, por los reclamos de no terminación que realizan
los futuros usufructuado res.
Si
proceder en cuanto aplicar a los ejecutores y supervisores, las sanciones
previstas en los respectivos contratos. Y divulgarlas.
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