CUIDADO CON LA PREMURA DE TERMINACIÓN DE LAS OBRAS PÚBLICAS.


CUIDADO CON LA PREMURA DE TERMINACIÓN DE LAS OBRAS PUBLICAS.
Ing. Leonel Rodríguez Ureña                    leonelru1934@hotmail.com
    Recién hemos leído  que se asignan recursos para la terminación de obras públicas para proceder por supuesto a sus inauguraciones. Hay que tener cuidado con ello, pues las más de las veces las conclusiones aceleradas devienen en perjuicios de la calidad y el comportamiento estructural de las mismas, con los consiguientes gastos adicionales para las reparaciones posteriores, que por lo general entonces son solventados por el gobierno administrador del estado.
En los casos sobre todo de retrasos justificados, como condiciones atmosféricas, agotamiento de materiales, etc., etc., el gobierno no debe preocuparse tanto porque no se hayan acabado, pues habiendo cumplido con su deber de proporcionar su necesidad constructiva, el que no esté a tiempo no es su culpa; la finalización de la obra cabe y debe postergarse, pues las circunstancias de ejecuciones a vapor la perjudican. Y si la culpa es del contratista aplicar las sanciones correspondientes.
Otra de las razones de apresurar obras tiene su origen durante el  período final de los gobiernos, para aprovechar copar ejecuciones por realizar; arrasan, agenciándose los montos de las mismas, con asignaciones vigentes y/o transferencias, acaparando ejecutarlas ellos, aun estando en trámite los recursos que estiman les repondrán.
En ocasiones hasta cheques por adelantado se emiten cubriendo costos de obras no realizadas.
La práctica de apurar desenfrenadamente obras a como dé lugar, no son convenientes, son perjudiciales, y muchas se construyen sin supervisión que se traduce en  mal comportamiento de las mismas.
En la administración pasada se ejecutaron en la ciudad de Santo Domingo trabajos de colocación de tuberías de acueducto con el encamado de la capa de asiento de arena incompleta (seguro que fue pagada la totalidad presupuestada) y sin realizarse correctamente la compactación del soporte lateral ni la del relleno posterior encima del ducto de conducción, que absorben cierta cantidad de carga y son fundamentales en su comportamiento.
Se pueden destapar y si no es así, procede la cancelación de mi exequatur para ejercer mi profesión.
Las vimos, y existen tramos donde vecinos comerciantes restituyeron en concreto hundimientos en el orden de unas 4 pulgadas. Comportamientos del asiento del relleno que deberían ser cubiertos por los ejecutores y/o los bien pagados supervisores cuando existan.
Lo mismo sucede con las obras viales ejecutadas a la carrera; a veces no se sacan las excavaciones adicionales que deben realizarse de terrenos inestables; en otras la afluencia de aguas que no hubo tiempo para ser observadas producen inestabilidad en la subrasante, dañando a su vez el pavimento cuya causa principal de falla es la deformación plástica del terreno sobre el cual se funda.
Así ocurrió una vez en la Autopista Duarte, advertencia que hicimos a tiempo; no hicieron caso; el pavimento de concreto se deterioró; lo partieron; le colocaron una gruesa capa de hormigón asfaltico encima
y nada solucionado; el concreto emergió y hubo que sacarlo todo: asfalto, pavimento y el material de la subrasante sustentadora.
Si el gobierno ha cumplido, trillando hacia satisfacer necesidades mandatarias, no debe preocuparse en demasía, por los reclamos de no terminación que realizan los futuros usufructuado res.

Si proceder en cuanto aplicar a los ejecutores y supervisores, las sanciones previstas en los respectivos contratos. Y divulgarlas. 

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