PACTO POR LA EDUCACION: DICIENDOLE AL
PRESIDENTE Y AL CES.
Todos los países que se han desarrollado, absolutamente todos, son pueblos educados; empero su éxito no se debe
a la necesaria
educación, ni a su tamaño, ni a los recursos naturales que poseen, ni a
su edad, ni la raza, ni la inteligencia, ni la religión. El origen y la razón de ese éxito, ha sido, la
actitud de su gente.*
En el desarrollo de un país no intervienen ni su tamaño, ni sus riquezas
materiales; tanto lo han logrado igual algunos
de gran extensión territorial, como otros que se ubican en pequeñas superficies; y sucede lo mismo entre poseedores de grandes recursos minerales y
varios que no fueron dotados de riquezas naturales. Claro que la
naturaleza con algunos países fue tan
prodiga, que a su conformado tamaño los
proveyó de enormes recursos.
Los contrastes son notables: La India, Pakistán, Egipto, y la misma China,
de grandes extensiones (avanza), aún no lo han logrado; en cambio sí, Andorra, Hong
Kong, Luxemburgo, Singapur, Bélgica, Taiwán, etc., etc. El primero 105 veces más
pequeño que República Dominicana; el
último con 1.61 veces menos terreno. ¿Qué lo origina?
Con vastos recursos minerales y varios cultivos básicos: Venezuela, México,
Perú, se contraponen a Japón, Suiza, Holanda. Japón 80% montañoso, importador
de materia prima, sin embargo una potencia económica; Suiza sin cacao produce
el mejor chocolate del mundo, y sin costas posee una de las flotas navieras más
grande ; Holanda precisada a ganarle terreno al mar, gran productora de
derivados lácteos. ¿Cuál es la razón de sus desarrollos? ¿Por qué el éxito
logrado?
Corresponde apuntar a su vez, que el desarrollo necesita además, de otros
recursos: humanos y financieros; y muchas veces la causa de no alcanzarlo ha
sido mucho más la falta de capacidad administrativa que la falta de capital.
Aunque para algunos países ha rendido su fruto, el desarrollo tampoco es
una función directa del modelo económico. Ni la Sustitución de Importaciones, ni la Demanda Inducida, ni la Tenencia
de la Tierra, ni la Economía
Centralizada, ni las Economías de
Mercado, han aportado los resultados deseados de acabar con el hambre y la
miseria.
Desarrollo!? Al que en ocasiones se le
adorna con “Sostenido”, del que tanto hemos alardeado exaltando el crecimiento
porcentual del Valor Monetario de la Economía (PIB), cuando en realidad
lo que ha crecido cada vez, es el tamaño de la misma a base de endeudamiento
acogotado; pues Desarrollo Económico Sostenido es: Proceso de Crecimiento en
que se llenan las necesidades presentes, sin comprometer las de las futuras
generaciones.
Repetimos:
“Todos los países que se han desarrollado, absolutamente todos, son pueblos educados; empero su éxito al
alcanzarlo no se debe a la necesaria educación, ni a su tamaño,
ni a los recursos naturales que poseen, ni a su edad, ni la raza, ni su
inteligencia, ni su religión. El origen y la razón de ese éxito, ha sido, la
actitud de su gente.*
Ciudadanos ordenados,
consagrados al trabajo, puntuales, creativos, orgullosos, dignos, serios, disciplinados, honrados, cumplidores, con moral, ética, credibilidad, mística de superación
continua, emprendedores, innovadores, respetuosos de las leyes, y responsables.**
Es admirable ver un Japón donde habiéndose producido
grandes desastres, y quedando propiedades a la intemperie, nadie osa sustraer
lo ajeno.
Es cuestión de transformar nuestra idiosincrasia, que aunque lograrlo toma su tiempo, es
asunto de disponerse. “Cuidado con lo que quieras pues lo tendrá”
sentenció Ralph Waldo Emerson.
Es eminentemente necesario moldear e incentivar a nuestras futuras generaciones hacia cambiar
de temperamento, a que se ejerciten en las vivencias que propendan
seamos un mejor país; los niños son los mejores imitadores que existen, y si se les inculcan atributos loables y sobre
todo eso ven de quienes los educan, lo
mismo ellos harán; y con el tiempo seremos otros.
La asistencia a las escuelas debe ser obligatoria hasta
los doce años, visitas periódicas a los lugares históricos y museos,
teatralizar costumbres, historia nacional, geografía, géneros musicales, leyes,
derechos y deberes lo cual debe junto a
la alfabetización de adultos difundirse diariamente.
El Pacto por la Reforma Educativa necesariamente tiene
que ir más allá del desayuno escolar, los necesarios buenos salarios y dotaciones
pertinentes de las escuelas; ser preponderante lo que se precisa enseñar para
lograr la meta de un país con ciudadanos más conscientes de sus obligaciones y
sus deberes. Por consiguiente no solo se deben impartir materias cónsonas con
las actitudes que han llevado a los desarrollados a obtener sus éxitos, sino
que para que sirvan de ejemplo a los niños, se estatuyan incentivos anuales a los mejores profesores de cada escuela y a los mejores
padres, elegidos los primeros por la
asociación de padres y delegados de los mismos niños, y los segundos por los
maestros, las iglesias, y las personalidades públicas y privadas más connotadas
de cada comunidad; lo cual a su vez serán ejemplos que los niños observaran, valoraran,
e imitaran.
Para los niños premiar sus actitudes todas, por v.gr. hacia la superación mediante el ahorro, que aunque ex
post es igual a la inversión, no lo incentivamos; por la responsabilidad, determinante,
de la cual valederamente a muy alto nivel
académico ya se ha concluido que la Corrupción
es un problema de falta de Responsabilidad
en la toma de decisiones que efectúan los Administradores Públicos y
Privados.
En cuanto a la
gente adulta, la ley entra por casa; y
es al gobierno administrador del estado a quien primero le corresponde ejemplarizar;
antes externamos v.gr., que el día que un primer mandatario decida que
diariamente irá al Palacio Nacional en su vehículo propio, de inmediato porque
otros se verán obligados a proceder igual,
ahí se estará economizando el gobierno un caudal económico procedente de
la disminución del combustible que fuera de labor consumen los vehículos asignados.
Con ejemplar austeridad Don Juan le inculcó al PLD sus
principios; en parte se ha logrado el 50% de la meta anhelada; pues si se
comparan a los dos más prominentes que se nutrieron con sus pareceres
imperecederos, se colige que profesan actitudes diferentes; uno fue pródigo en la permisión del mal uso de los recursos
públicos, y el otro se ejercita hasta ahora, no solo conforme hacia una probada
mejor utilización, sino que ha eliminado
de entre aquellos manejos administrativos, algunos que le han proporcionado al
Estado cuantiosos dividendos que antes los usufructuaban funcionarios del
primero.
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