REPUBLICA DOMINICANA Y HAITI. TERREMOTO. AYUDAS. SOLIDARIDAD. REPULSA MUNDIAL A LOS INMIGRANTES HAITIANOS.

REPUBLICA DOMINICANA Y HAITI. TERREMOTO. AYUDAS. SOLIDARIDAD. REPULSA MUNDIAL A LOS INMIGRANTES HAITIANOS. LA SENTENCIA. SOBERANIA. NO APATRIDAS. NACIONALIDAD INTERINA HUMANITARIA. ADVERTENCIA PETROLERA DEL PRESIDENTE MADURO.
Ing. Leonel Rodríguez Ureña                    leonelru1934@hotmail.com
                  República Dominicana y Haití:
Comparten la isla de la Hispaniola (La Española), que Cristóbal Colón descubrió el 5 de diciembre de 1492; fue el primer lugar del Nuevo Mundo donde los españoles formaron una colonia, y como tal, sirvió de base logística para la conquista de la mayor parte del Hemisferio Occidental. La primera ocupa la parte occidental (dos terceras partes), y la segunda la parte oriental.
De tierra fértil, empero la mayor importancia para los españoles fue el descubrimiento del oro de depósitos aluviales que lo conseguían por trueque de espejitos con los nativos, a quienes maltrataban inmisericordemente, les incautaban alimentos, y abusaban de sus mujeres, hasta que los fueron exterminando, reduciéndolos a unos quinientos en 1548, y en 1550 vivían en la isla tan solo 150 (ciento cincuenta); terminando con que la mano de obra usada la aportaban los esclavos africanos; en principio unos treinta (30) mil.   
Tratando de defenderse de los ataques piratas, el Rey de España ordenó en 1606 a toda la población de La Española trasladarse a Santo Domingo, lo que  facilitó el asentamiento permanente de bucaneros franceses en la Isla de la Tortuga a partir de 1625. Y en 1697 España reconoció la soberanía francesa sobre el tercio occidental de La Española según el Tratado de Ryswick.
Durante el siglo XVIII Saint-Domingue fue una próspera colonia gracias al comercio de azúcar y a su función como astillero, llegando a ser conocida como "La Perla del Caribe". El comercio de azúcar y las grandes plantaciones maderables existentes, trajeron consigo la llegada masiva de esclavos africanos, que llegaron a superar en gran medida a la población de origen europeo.
Independencia de Haiti:
El el 22 de agosto de 1791 comenzó una gran rebelión de los esclavos que dio lugar a la independencia de  Haití el 1 de Enero de 1804.
Una guerra definida por el Profesor Juan Bosch como: Social por la lucha entre amos y esclavos. Racial, por el enfrentamiento de blancos y negros. Civil por la rivalidad entre Tousssaint y Rigaud. De Liberación Nacional, por la proclamación de La Primera República negra del Mundo.
Independencias de La Republica Dominicana:     
La primera se produjo después de La Batalla de Palo Hincado en 1808, fue efímera, hasta 1821.
De 1822 a 1844 estuvimos subyugados por Haití. Opresión que terminó el 27 de Febrero de 1844, con nuestra segunda independencia..
En 1861 el Presidente Pedro Santana sin consultar al pueblo nos anexó a España; y en 1963 con el Grito de Capotillo se inició la acción guerrillera hasta 1965 contra España, La Guerra de La Restauración de La Soberanía de La Republica, enarbolándose el entusiasmo de la libertad. Fue nuestra tercera Independencia.   
Una guerra definida por el mismo Profeso Juan Bosch como de Liberación Nacional. De Independencia Nacional frente a España. Y Social en la que participaron las capas pobres y muy pobres de la sociedad.
Históricamente, las relaciones entre Haití y la República Dominicana han estado estampadas por la confrontación y el conflicto, situación heredada de la dominación colonial, y el hecho que los haitianos ocuparon el territorio de la República Dominicana durante veintidós años.
Posteriores acontecimientos varios socios políticos, y naturales perturbadores se produjeron en ambas naciones, cuyas riquezas fueron diezmadas igual por los colonizadores.
A propósito, Haití aspira se le indemnice con 20,000.00 millones de dólares; y nosotros deberíamos solicitar 100,000 millones de dólares.
Terremoto 2010:
El desbastador temblor de tierra de  Haití  del 12 de Enero con epicentro a 15 km de Puerto Príncipe, sismo con  una magnitud de 7,2 grados, se habría generado a una profundidad de 10 kilómetros. Los efectos causados sobre éste país, el más pobre de América, produjeron la muerte de  316.000 personas, 350.000 heridos, y más de 1,5 millones de personas se quedaron sin hogar.
Ayudas:
Toda la comunidad internacional se comprometió asistir  al pueblo haitiano para socorrerlos ante esa tragedia, una de las más graves en la historia de la humanidad. Inicialmente varios dijeron presentes, empero pasado poco tiempo se han rezagado en el cumplimiento de las promesas exteriorizadas de reconstruir la desdichada nación haitiana.
La Republica Dominicana fue  el primer país en enviar ayuda con un convoy inicial de 12 camiones con alimentos, medicinas, equipo médico y de socorro. Abrió la frontera con el fin de trasladar heridos a diferentes hospitales dominicanos.  Envió  ocho hospitales móviles con 36 médicos especializados. Personal de rescate, alimentos, 10 cocinas móviles y 110 cocineros, con la capacidad de producir 100 mil raciones diarias de comida. 
Solidaridad:
Somos para Haití, el país más solidario: el que permanentemente mayores oportunidades de trabajo le ha brindado, el que permite que los niños haitianos crucen a diario la frontera para que en sus escuelas reciban el pan de la enseñanza, el que acoge miles y miles de estudiantes haitianos en sus universidades, etc., etc.

Repulsa Mundial a la Emigración Haitiana:
En varios países tal Ecuador, Perú, Brasil, Guyana Francesa y  otros, recién miles de emigrantes haitianos atraviesan por una situación humanitaria muy delicada; todos están amontonados; no tienen agua potable; están sufriendo hambre; y son objeto de aumentar los requisitos migratorios para dificultar más el ingreso de los haitianos a su territorio.
Tampoco quieren en su territorio a los haitianos, los países del Caricom (Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Granada, Guyana, Jamaica, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago {las Islas Vírgenes británicas y las Islas Turks y Caicos son miembros asociados}, pues todos sus ciudadanos circulan libremente por los demás, sin visas.

Nada nuevo, pues la discriminación que reciben los inmigrantes haitianos y sus descendientes forma parte de las discriminaciones que fueron reconvenidas y desaprobadas en la histórica Convención Internacional de la ONU de 1979.
Ah!, por cierto que del Caricom ninguno de las naciones que lo conforman hizo donación alguna ni asumió ningún tipo de acuerdo para ayudar a Haití.
Sentencia:
El Tribunal Constitucional de La Republica Dominicana ha emitido Sentencia tendente a Regularizar la presencia de indocumentados en el país. Un derecho que le asiste.
Soberanía:
“La determinación de la nacionalidad es un asunto de derecho interno que corresponde a cada estado, como expresión de su soberanía nacional […]”
No Apátrida:
Un nacional haitiano que realizadas exhaustivas investigaciones no califique para que se le otorgue la nacionalidad dominicana, no queda sin nacionalidad; pues es bien explicita la Constitución de la República de Haití de 1987 en su Artículo 11: “Posee la nacionalidad haitiana de origen todo individuo nacido de padre haitiano o de madre haitiana quienes, a su vez, hayan nacido haitianos, y nunca hubieran   renunciado a su nacionalidad desde el momento de su nacimiento.”
Y la nacionalidad haitiana originaria por ius sanguinis ha sido tradicionalmente reconocida en la mayor parte de las Constituciones de la República de Haití. Siempre tienen derecho a la nacionalidad de origen de sus padres.

Nacionalidad Humanitaria Interina:
La República Dominicana podría concederla soberanamente a nacionales de cualquier país en los casos que previas investigaciones estimaren de lugar.

Advertencia Petrolera del Presidente Maduro:
Como un gesto solidario con los países importadores netos de petróleo y sus derivados, la alianza Petrocaribe fue lanzada  hace 9 años por el desaparecido Presidente Hugo Chávez (Q.E.P.D.), para eliminar los intermediarios y contrarrestar el abuso de la venta a precios excesivos que barcos foráneos realizaban; quedando suscrita por 14 países (sin Haití); con la idea de que fomentando mejores condiciones de vida se contrarrestan las desigualdades sociales haciéndolas más justas.
El acuerdo estableció formas de pago con periodos de gracia de uno a dos años; con escalas de blandos financiamientos en el largo plazo (17 a 25 años)  hasta con tan solo un interés de 1% para precio del petróleo por encima de $40 dólares/barril. Usar los recursos en planes de desarrollo para combatir la pobreza. Y además pagar la factura petrolera con servicios y/o alimentos. Nada de Intimidación.
 “Quien se mete con Haití se mete con nosotros”. Intimidatoria Aseveración nada diplomática del presidente novicio de la hermana República de Venezuela, que no se repetirán porque son afirmaciones desviadas de su verdadero propósito tendente a que se produzca la mejor convivencia entre las dos naciones que ocupan la misma isla. En contrario, la advertencia se traduce en ponerle el pie en el pescuezo a la nación dominicana, a la médula económica que representa para nosotros y todos sus miembros el Acuerdo de Petrocaribe: Oh es como  diga Haití, o prepárate, te retiramos los beneficios que esa ayuda representa.
Somos soberanos, el flujo de indocumentados vengan de donde vengan, cada país tiene derecho a controlarlo.
La comunidad internacional que se ocupe de reconstruir el desventurado pueblo haitiano, hacerlos viables, para que no tengan que objetar su presencia; nosotros solos, no podemos acogerlos, que definitivamente desmonten ese propósito.
Que creen condiciones de trabajo tanto en la parte occidental, y en  la isla Tortuga, para que los haitianos se sientan atraídos a permanecer en su patria.
República Dominicana y Haití que descontinuen resentimientos por hechos del pasado; los dominicanos los degüellos inmisericordes que las huestes haitianas realizaban en nuestros pueblos cada vez que desbandados se retiraban; y los haitianos la brutal matanza de 1937.
Haití que olvide la indivisibilidad de la isla; que unidos nos encaminemos hacia la meta común de mejorar las condiciones de vida de ambos pueblos.
Y que mancomunados nos dispongamos a lograr las compensaciones por las riquezas que nos fueron arrancadas.    



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